Si el algodón no se come ¿por qué cultivarlo de manera ecológica? I

El impacto ambiental de la industria textil no tiene lugar únicamente durante el proceso de fabricación de la ropa sino también en el cultivo y elaboración de las fibras textiles. Las fibras ecológicas más comunes que se emplean en la producción de ropa ecológica son algodón, lana, cáñamo y lino. También existen otras biofibras procedentes de bambú, algas, ortiga, soja y maíz. Sin embargo, el algodón orgánico sigue siendo la fibra más demandada y cultivada.

El algodón es una planta que requiere mucho sol, temperaturas entre 18 °C y 28 °C, ausencia de heladas y mucho agua. Los principales problemas de su cultivo son el enorme gasto de agua y su gran susceptibilidad a plagas. Para producir un kilo de fibra de algodón se necesitan entre 7000 y 20000 litros de agua. Esto provoca desecación y salinización de las zonas de cultivo y empleo masivo de herbicidas y plaguicidas lo que origina graves problemas ambientales y sociales. Además la producción de los insecticidas y fertilizantes usados en el cultivo convencional de algodón requiere grandes cantidades de energía.

El cultivo ecológico se muestra como la alternativa para un cultivo más sostenible y eficiente del algodón. Sin embargo, la conversión al cultivo orgánico es compleja, no sólo consiste en reemplazar fertilizantes y pesticidas químicos con otros naturales. Su principal fundamento es restaurar el equilibrio natural dentro del sistema, tanto a nivel edáfico cómo aéreo. Para conseguir esto se necesita el conocimiento y manejo de una serie de técnicas y estrategias que no sólo implican una vuelta a la agricultura tradicional o dejar de añadir químicos.
Según IFOAM (International Federation of Organic Agriculture Movements), “La agricultura orgánica es un sistema de producción que mantiene y mejora la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Se basa fundamentalmente en los procesos ecológicos, la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, sin usar insumos que tengan efectos adversos. La agricultura orgánica combina tradición, innovación y ciencia para favorecer el medio ambiente que compartimos y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los que participan en ella.

En las siguientes entradas intentaremos aclarar qué implica la conversión al cultivo ecológico del algodón.

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